Por:
Andrea Zabala-Quimbayo, Asistente de Investigación, Área Geomática, Programa Agronomía, Cenipalma
Rodrigo Ruiz Romero, Investigador Titular, Área Fisiología, Programa Biología y Mejoramiento, Cenipalma
León F. Zúñiga Pérez, Auxiliar de Investigación, Área Fitopatología, Programa Plagas y Enfermedades, Cenipalma
Sandra Y. Castillo Corredor, Asistente de Investigación, Área Fitopatología, Programa Plagas y Enfermedades, Cenipalma
Carlos E. Barrios Trilleras, Asistente de Investigación, Área Entomología, Programa Plagas y Enfermedades, Cenipalma
Juan M. López, Investigador Asociado, Área Fitopatología, Programa Plagas y Enfermedades, Cenipalma
Germán E. Tejeda Rico, Auxiliar de Investigación, Área Entomología, Programa Plagas y Enfermedades, Cenipalma
Estefany Aristizábal Bedoya, Asistente de Comunicaciones de Fedepalma
En el cumplimiento de los compromisos internacionales adquiridos a nivel país en cuanto a la Acción Climática para orientar sus acciones entre 2020 y 2030, Colombia ratificó en el año 2018 las metas de adaptación y medidas de mitigación con el Acuerdo de París, mejorando el primer compromiso presentado en el 2015 en cuanto a sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC – Nationally Determined Contributions).
En este contexto, entre aquellas acciones planteadas para fortalecer el marco normativo, durante las últimas décadas Colombia ha avanzado significativamente en la actualización de su legislación ambiental, incorporando aspectos de reconocida importancia e interés global como la gestión del Cambio Climático con la Ley 1931 de julio 27 de 2018 que establece estas directrices en las decisiones públicas y privadas que tengan ocurrencia en la Nación, y adicionalmente, en diciembre 22 de 2021 con la Ley 2169 se incorporaron actividades mucho más concretas relacionadas con la Acción Climática para impulsar el desarrollo colombiano bajo en carbono.
Por esto, se destaca la Mesa Técnica Agroclimática (MTA) como un espacio de diálogo y análisis que se desarrolla entre diferentes actores locales, regionales y nacionales, impulsada por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR) y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), para gestionar eficientemente la información agroclimática a escala local que apoya las buenas prácticas en el desarrollo de capacidades para sistemas de innovación agrícola y pecuaria tendientes a mejorar la comprensión del posible comportamiento del clima en el país.
Así las cosas, se define a la MTA como una herramienta que permite orientar a los productores y profesionales del sector agropecuario sobre las condiciones climáticas de sus regiones incorporando el aprovechamiento de la gestión y administración de los datos climáticos, sistemas de monitoreo y predicciones climáticas para fomentar el desarrollo climáticamente inteligente. Además, los boletines agroclimáticos (Figura 1) son la pieza clave en la estrategia de comunicación, puesto que como publicación mensual resultante de la reunión de cada MTA, sintetiza e informa por medio de mensajes puntuales y de fácil entendimiento sobre las medidas adaptativas y de manejo sugerido hacia cada sector productivo según las condiciones climáticas esperadas para el mes de análisis.

También, es para resaltar que los primeros casos de éxito de las MTA’s locales en Colombia fueron hacia el año 2014 en los departamentos de Cauca y Córdoba, seguidos por Sucre y Magdalena en el 2015. Ya en el 2016, el país se compromete a involucrar 15 departamentos más como meta de adaptación. En el año 2017 Honduras y Guatemala replican este ejercicio y establecen sus MTA’s.
Para el 2018 se establece como estrategia regional para Latinoamérica que las MTA’s son una herramienta para la gestión integral del riesgo, impulsada por instituciones internacionales como el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura – (FAO – Food and Agriculture Organization). En el año 2019, se establecen oficialmente las MTA’s en Chile y Paraguay.
Actualmente Colombia cuenta con 28 MTA’s locales, además de la MTA nacional lideradas principalmente por el MADR, IDEAM y FAO (Convenio UTF/COL/158/COL) destacando la participación de los gremios, centros de investigación, administraciones locales y departamentales, la academia, asociaciones y productores, entre otros actores, destacando que para el caso de la MTA regional del Magdalena, Cesar, La Guajira y Atlántico (MCGA) se han mantenido las reuniones mensuales sin interrupción, sesionando incluso en modalidad virtual durante la pandemia del COVID19.
Para el caso de la MTA-MCGA es importante destacar el constante, valioso y destacado apoyo de la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz) que desde el año 2020 ha dispuesto a su profesional especializado en meteorología para gestionar, analizar y presentar la predicción climática a corto y mediano plazo; también, la participación de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Agrosavia) y la Corporación Centro de Investigación en Palma de Aceite (Cenipalma) que disponen sus esfuerzos para apoyar la logística y tecnologías digitales.
Así se desarrolló la reunión número 88 de esta MTA-MCGA
Se realizó el pasado viernes 28 de marzo de 2025 desde el Campo Experimental Palmar de La Sierra – CEPS (Zona Bananera-Magdalena) en modalidad híbrida (presencial/virtual) contó con 50 participantes y fue liderada por la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma, Cenipalma, Fedearroz y Agrosavia. Durante la jornada, se realizaron presentaciones magistrales para socializar y discutir la perspectiva climática para el trimestre abril-mayo-junio de 2025, en la que se analizaron los posibles impactos y recomendaciones para los sectores productivos de la región.

Además, se trabajó durante una jornada de campo y visita a laboratorios del CEPS en la que se trataron temas de manejo del cultivo de palma de aceite asociados a las condiciones climáticas y su variabilidad, que actualmente destaca por la afectación de la distribución de la precipitación acumulada con disminución de días con eventos lluvia y el aumento de temperaturas máximas entre 1 a 1.5 °C en promedio para las zonas palmeras de estos departamentos. A continuación, se resumen las temáticas abordadas:
La palma de aceite bajo el escenario del cambio climático
Bajo las condiciones ambientales en las que se encuentra el cultivo de palma de aceite en el Magdalena, donde la Pudrición del cogollo (PC) obligó a renovar la palma E. guineensis por el híbrido interespecífico OxG, considerando su resistencia parcial a la enfermedad, llegan otros retos, como es el de mantener la producción tanto de racimos de fruta fresca como la extracción de aceite en un escenario donde las condiciones climáticas terminan siendo limitantes. Es así como el déficit hídrico e incrementos de temperatura entre otros, afectan el rendimiento del cultivo, que son expresados en una disminución en las tasas de fotosíntesis y, por lo tanto, en menor producción de foto–asimilados. Todo esto, redundando en un incremento de inflorescencias masculinas sin valor comercial, una menor producción de racimos o en su defecto el malogro que sufren estos una vez se forman. Por esto, cabe resaltar que desde las diferentes líneas de investigación de Cenipalma, se realizan esfuerzos significativos en proyectos de investigación que apuntan a consolidar información de valor y generar herramientas que permitan al palmicultor apoyar la toma de decisiones que se concreten en ejecución de acciones para mitigar y enfrentar este escenario climático actual y lo esperado a corto, mediano y largo plazo.
Condiciones ambientales asociadas al desarrollo y diseminación de enfermedades limitantes de la palma de aceite
Se socializaron resultados de trabajos de investigación dirigidos a la búsqueda de factores climáticos involucrados en el desarrollo de enfermedades limitantes como la Pudrición del cogollo (PC) y la Pudrición basal del estípite (PBE). Para el caso de la PC causado por Phytophthora palmivora, Cenipalma a partir de resultados obtenidos de investigaciones bajo condiciones controladas sobre el efecto de la temperatura, humedad relativa y la duración de agua libre en el follaje, ha logrado desarrollar un modelo de clasificación del riesgo basado en las condiciones climáticas, el cual tiene el objetivo generar una alerta temprana y anticiparse a un evento infectivo por parte del patógeno. Este tipo de herramientas permitirán en un futuro el manejo preventivo de la enfermedad con una mayor efectividad a muy bajo costo operativo.

En el caso de la PBE causada por Ganoderma spp. las investigaciones se han enfocado en la búsqueda de condiciones ambientales que favorezcan su diseminación dada la importancia de este patógeno una vez establecido en el suelo. Los resultados obtenidos a través del monitoreo sistemático de esporas en el aire han evidenciado una mayor concentración de esporas de Ganoderma spp. en el aire bajo condiciones secas que bajo condiciones húmedas. Estos periodos secos acompañados de velocidades del viento iguales o superiores a 1.5 m/s incrementan considerablemente las concentraciones de las basidiosporas en el aire y con ello, aumentan las posibilidades de una diseminación a una mayor distancia.
Avances en el manejo integrado de insectos defoliadores y chupadores de la palma de aceite

Se socializaron algunos resultados de investigación que evidencian la influencia de factores ambientales en la fluctuación poblacional de insectos plaga y sus enemigos naturales. Se expuso el caso particular del insecto defoliador Phobetron hipparchia (Lepidoptera: Limacodidae), cuyas poblaciones son controladas principalmente por la avispa parasitoide Baryceros sp. y el hongo entomopatógeno Cordyceps sp. Sin embargo, las poblaciones de estos enemigos naturales se ven afectadas por variables ambientales como la temperatura, la precipitación y la humedad relativa, lo que puede provocar aumentos o disminuciones en las poblaciones de P. hipparchia.
Por otro lado, también se explicó el modo de acción de los hongos entomopatógenos, el cual se divide en las siguientes etapas: adhesión a la cutícula del insecto, germinación de la espora, penetración de la cutícula, colonización del hemocele, producción de toxinas, muerte del insecto y esporulación. Se destacó cómo los factores climáticos pueden afectar cada una de estas fases, lo que justifica la necesidad de desarrollar formulaciones de estos microorganismos que presenten una mayor tolerancia a dichas condiciones ambientales.

