Por:
Dayana Matías, Extensionista Social de Zona Oriental
El 8 de septiembre se celebró el día mundial de la alfabetización. Esta fecha se conmemora desde 1967 (Unesco, 2015), con la finalidad de recordar a los Estados la importancia de la alfabetización para alcanzar sociedades justas, pacíficas, desarrolladas y sostenibles. Saber leer y escribir se considera un derecho universal, permitiendo la comprensión, interpretación y análisis de información, necesarias para alcanzar el desarrollo humano.
Es necesario comprender el concepto de alfabetización, normalmente asociado a la lectura y escritura; sin embargo, en este caso, la Unesco la define como:
Un medio de identificación, comprensión, interpretación, creación y comunicación en un mundo cada vez más digital, mediado por textos, rico en información y que de cambios rápidos. La alfabetización es un proceso continuo de aprendizaje y conocimiento de la lectura, la escritura y el uso de los números a lo largo de la vida, y forma parte de un conjunto más amplio de competencias, que incluyen las competencias digitales, la alfabetización mediática, la educación para el desarrollo sostenible y la ciudadanía mundial, así como las competencias específicas para el trabajo. (Unesco 2015)
Se entiende, entonces, su asociación con la capacidad para comprender e interpretar, siendo un proceso continuo que genera una serie de competencias fundamentales para el desarrollo sostenible y humano; así, la alfabetización permite generar interacciones efectivas y resultados diferenciados.
Ahora bien, una sociedad más educada es una sociedad más desarrollada. Como lo menciona Amartya Sen (2000), el desarrollo está sujeto a un proceso de expansión de las libertades u oportunidades que disfrutan las personas y va más allá del crecimiento económico, entendiendo claramente que este es un medio necesario para lograr los fines propuestos.
En este sentido, la educación es el motor de desarrollo para las sociedades y sus individuos, considerada como una oportunidad para romper barreras y cadenas de pobreza. Sin embargo, siendo la alfabetización uno de sus componentes, según el Instituto de Estadística de la Unesco (UIS), a pesar de los esfuerzos mundiales entre 2016 y 2021, la tasa global de alfabetización de jóvenes y adultos para la población de más de 15 años ha aumentado en un punto porcentual, del 86 % al 87 %.
La palma de aceite, motor de desarrollo
La palmicultura es uno de los principales impulsadores económicos del país, contando con más de 600.000 hectáreas sembradas, constituyéndose como el segundo cultivo agrícola más importante y aportando el 12,1 % del PIB en el año 2023 (Mojica, 2024). El cultivo acoge a más de siete mil productores, siendo necesario trascender en la comprensión de las particularidades sociales, demográficas y culturales de estas personas. Por eso, en la actualidad, Cenipalma cuenta con un equipo de Extensión Social que busca generar las reflexiones necesarias para entender las dinámicas de los palmicultores.
Los indicadores sociales y económicos obtenidos a partir de la caracterización realizada por Cenipalma (2024) indican que el 93 % de los individuos de los hogares palmicultores saben leer y escribir. Sin embargo, para el caso específico del productor, existe una brecha del 6,4 % que no cuentan con esta competencia, ubicados en las zonas Suroccidental, Norte y Central. Esta brecha es coincidente con información de la Encuesta de Calidad de Vida ECV 2020-2021, la cual retoma las proyecciones del CNPV 2018, donde particularmente dos regiones mantienen tasas de analfabetismo altas en el año 2021: Caribe (15,4 %) y Pacífica (13,4 %).
Así mismo, más del 70 % de los palmicultores que no saben leer ni escribir se encuentran en rangos de edades entre los 58 y 90 años, su acceso a educación estuvo limitado a la primaria incompleta y su identificación cultural predominante es afrocolombiano y campesino. Ahora bien, los departamentos donde se encuentran ubicados son: Norte de Santander y Bolívar, en su mayoría; seguido de Nariño y Cesar.
Este panorama puede ser resultado del acceso limitado a oportunidades de la población rural y de las comunidades afro, quienes viven expuestas a condiciones de discriminación y limitaciones asociadas con el entorno, como lo son vías de acceso, infraestructura educativa deficiente, trabajo de familia como opción para generar ingresos en el hogar. Zonas que han sido golpeadas por el conflicto, por mercados ilícitos y por el olvido del estado, reforzando los patrones de vulnerabilidad.
Otro indicador destacado se refiere al nivel educativo alcanzado en lo referido a educación superior. Para el caso de los palmicultores, el 24,8 % cuenta con un título de tecnólogo, profesional o posgrado; en cuanto a los individuos del hogar, este porcentaje llega al 21 %. La zona con mayor logro de educación superior alcanzado en los palmicultores es la zona oriental, llegando a un 53 %, guardando relación con el perfil social de la zona, donde predominan grandes y medianos productores con índole empresarial y diversidad de negocios en el territorio.
La educación y alfabetización son fundamentales para lograr generar abordajes efectivos con los palmicultores. Desde Cenipalma, se busca comprender el sentido humano de la palmicultura colombiana, mujeres y hombres que se encuentran día a día tomando decisiones, afrontando retos, superando barreras y apostándole a la sostenibilidad de un cultivo que se convierte en la oportunidad de promover el desarrollo social.
Fedepalma, Cenipalma y las Unidades de Asistencia Técnica de los diferentes Núcleos Palmeros, impulsan el fortalecimiento de conocimientos fundamentales para los palmicultores, con diferentes estrategias: presenciales, virtuales, diplomados, cursos, talleres, capacitaciones, en otros, que permiten llegar a diferentes públicos, con temáticas de impacto y propuestas desde las necesidades identificadas con los productores. Ahora bien, conocer sus condiciones de alfabetización es fundamental para el diseño, planeación, ejecución y seguimiento efectivo que genere valor y le apunte a la adopción de mejores prácticas.
La apuesta es llegar a los palmicultores con asistencia técnica planificada que le apunte al aumento de la productividad, de la mano con lo ambiental y social. Es por esto por lo que los equipos integrales promueven la construcción de estrategias de asistencia y transferencia innovadoras, vivenciales, hechas a la medida, que permitan aprendizaje significativo superando barreras de lecto-escritura, donde se resalta el valor de la experiencia en el día a día de los productores.
Referencias
Cenipalma, 2024. Caracterización de los palmicultores. Caracterización de los palmicultores.
Defensoría del pueblo Colombia, 2022. Alfabetización nos permite avanzar en la construcción de una sociedad igualitaria.
Ministerio de Agricultura, 2024. “El sector de la palma tiene de aliado a un Gobierno que se la juega por el desarrollo de las y los palmicultores”.
Sen, A., 2000. El desarrollo como libertad. Gaceta ecología.
Unesco, 2024. Que se debe saber sobre la alfabetización.
Unesco, 2024. Dia internacional de la alfabetización.
Unesco, 2024. Dia internacional de la alfabetización promover la educación multilingüe.


