Por:
Juan Sebastián Moreno, Asistente de Comunicaciones de Fedepalma
La Federación de Pequeños Palmeros (Fundepalma), en compañía del programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y Fedepalma, celebró sus 20 años, en los cuales han impulsado el desarrollo de las familias cultivadoras en los departamentos de Santander, sur del Cesar y sur de Bolívar, por medio de proyectos asociativos que fomentan una palmicultura sostenible y competitiva.
Esta actividad comenzó con un recorrido por la planta de beneficio de Aceites del Magdalena Medio (AMM), ubicada en el corregimiento de Yarima (Santander), donde se socializó el proceso de extracción del aceite de palma y se compartieron las iniciativas amigables con el medio ambiente que impulsa la compañía en su apuesta por la transición energética.
Posteriormente, en el predio de uno de los productores aliados de AMM, se reunieron las asociaciones que forman parte de Fundepalma para intercambiar sus experiencias como cultivadores de palma de aceite y, de igual forma, fueron reconocidas por su aporte al fortalecimiento del sector y el desarrollo social que han generado en la región.

Víctor Alfonso Contreras, palmicultor del municipio de San Pablo (Bolívar), aseguró que Fundepalma ha sido una federación muy importante para ellos porque los han apoyado desde hace muchos años y que gracias a eso se ha generado un desarrollo en todas sus familias.
Fundepalma significa valor y trabajo social. Es importante porque a pesar de las dificultades ellos han llegado y han estado ahí con las familias más vulnerables y las han puesto a producir para que salgan adelante. Quiero felicitarlos porque no es fácil liderar una empresa y espero que sigan trabajando con mucha dedicación,
Víctor Alfonso Contreras, palmicultor del municipio de San Pablo, Bolívar.
Por su parte, el Viceministro (e) de Desarrollo Rural, resaltó como productiva esta iniciativa que se viene desarrollando de la mano de Fundepalma, quienes han impulsado a los productores de palma para que lleven a cabo sus actividades.
Hemos visto un trabajo solidario, comunitario y colectivo que ha permitido desarrollar un medio de vida para esta población por medio de la transformación de la tierra. Actividades como la siembra de palma puede ser posible para pequeños productores de forma organizada y puede ser una alternativa de vida y que incluso ha llevado a los hijos de los asociados hasta la educación superior.

